Home arrow Mensajes arrow 2° DOMINGO DE CUARESMA
Usuarios en Linea
Tenemos 18 visitantes en línea
2° DOMINGO DE CUARESMA Imprimir E-mail
Escrito por Modesto Mario   
20.02.2010
La reflexión del Evangelio dominical nos lleva del Desierto de las Tentaciones a la cumbre de la Transfiguración en el monte Tabor. Jesús es impulsado al desierto por el Espíritu, no exige a sus discípulos tal experiencia, sin embargo, al Tabor se lleva a los que él eligió. Al igual que el tiempo de la Cuaresma, una y otra experiencia, representan nuestra vida terrena, nuestro paso por el tiempo, con su devenir de adversidad – prosperidad; salud – enfermedad; tentación y gracia; días fastos y nefastos.

Nuestra vida terrena, como la experiencia de Jesús en el desierto, se encuentra sometida a las naturales indigencias, a la inclemencia de una naturaleza que no suele perdonar, a las insidias de un poderoso enemigo sobrenatural. Sin embargo, esta misma vida terrena, se encuentra también dentro del múltiple abanico de los dones benditos de Dios: una vida sí, de sacrificios, pero también de bendiciones, de contemplación de patentes intervenciones maravillosas de Dios en nuestro favor. Quizás no muy seguido, porque el Tabor no es para cuarenta días, pero todos hemos experimentado la bondad y la caricia del amor divino en esta vida terrena, como un anticipo del infinito y eterno amor de Dios en la vida celestial.

El Prefacio (Oración del Sacerdote antes de la Consagración Eucarística) de la Transfiguración dice que Jesús concedió a los discípulos la contemplación de su divinidad para prepararlos para contemplar la Crucifixión: para poder soportar al desfigurado primero les concedió contemplarlo transfigurado. El camino inverso sólo lo recorre Jesús: Él primero va al desierto y luego al Tabor. Nosotros primero conocemos la gracia, la fe, la inocencia, la pureza, el amor limpio, la sinceridad, la honestidad, la verdadera amistad, luego, con el paso del tiempo, nos vamos bajando del tabor y adentrando en el desierto de nuestra vida adulta; la madurez, con su libertad, siempre cargada de responsabilidad (sólo si se alcanzó la madurez) nos lleva también al zigzagueo de la gracia al pecado;  y de éste, por la misericordia divina, a la vida de la gracia.

Finalmente, y dado que el Señor va a venir a buscar los frutos en la higuera de nuestra vida cristiana, en la escena de la Transfiguración, se oye la tímida voz de San Pedro: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí...” ¡Claro! Está contemplando la Bienaventuranza celestial; la respuesta no se deja esperar: “Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo.”

En la tierra estaremos sometidos a constantes tentación del enemigo y, con mucho más constancia y eficacia, sostenidos, prevenidos, auxiliados, elevados e infinitamente protegidos por la presencia vivificante de Dios entre nosotros. Tan sólo escucha su voz y síguelo.



NUEVAMENTE LOS EJERCICIOS CUARESMALES    SERÁN EN FAMILIA
DEL LUNES 8 AL JUEVES 11 DE MARZO
DE 8:30 A 9:30 pm
(Contaremos con servicio de catequistas para los niños, con los que interactuaremos al final de cada tema)
< Anterior   Siguiente >
Copyright 2000 - 2005 Miro International Pty Ltd. All rights reserved.
Mambo is Free Software released under the GNU/GPL License.